Comparaciones

En redes sociales también podemos encontrar un clima de comparaciones continuas, pero en la calistenia las comparaciones son difíciles (y en mi opinión injustificables) a la hora de hacer dominadas influyen muchos factores: 

- La velocidad de la subida y la bajada 
- El peso de la persona y cómo se reparte 
- El tipo de músculos que tiene más desarrollados 
- Cuánto balanceo usa y cómo es su técnica de dominadas 
- Hasta qué punto la barbilla pasa por encima de la barra 
- Su estructura corporal 
- Hora del día elegida para entrenar (si es la que más le favorece o no) 

Y estos solo son algunos de los primeros factores que se me ocurren porque seguro que hay más. Así que en la calistenia podemos concluir que las comparaciones no caben. No tiene ningún sentido compararse con los demás. Cada uno tiene su propio cuerpo y por lo tanto sus propios objetivos calisténicos independientes. 

La calistenia es retarse a uno mismo, porque en el fondo, es un diálogo de cada uno con su propio cuerpo, con sus propios límites. Y este diálogo nos impulsa a decir: estas son mis metas. 

Sin caer en comparaciones y competitividad insana, podemos esforzarnos en mejorar e ir poco a poco superando nuestras barreras. Lo esencial para mí es ver la calistenia como un privilegio, como la suerte de poder dedicarle un poco de tiempo al día al auto cuidado. 

El entrenamiento es un privilegio, porque nunca sabemos si en algún momento habrá circunstancias mayores que nos hagan bajar el ritmo: puede ser una lesión o disponer de menos tiempo que dedicarle. 
Es un tiempo invertido que puede ayudar a cultivar otras áreas como el esfuerzo y la constancia. Por ello, está lejos de ser una carrera a ver quién levanta más peso. Es un proceso lento con resultado que tardan años en notarse, y aún así, un camino interesante que nos permite conocer a gente diversa. 

Me gusta cuando la calistenia es una actividad individual, pero a la vez colectiva, ya que nos cruzamos con personas que entrenan en nuestro mismo parque. Me gusta cuando puedo aprender de quienes veo que controlan mejor las técnicas, y puedo intentar batir mis propios límites. He visto gente que tiene mucho más nivel que yo, pero aquí seguimos. Cada uno en su propio cuerpo, con sus propias circunstancias, echando un rato en el parque, en ocasiones, el rato que nos podemos permitir. 


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